Diez minutos caben antes de que despierten los niños, en tu hora de comida o cuando por fin se apaga la casa. Y si un día se te va, el plan te espera al día siguiente sin regaños.
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Aquí va el testimonio de una mujer que empezaba su tiempo con Dios y lo dejaba a los pocos días: pídele que cuente cómo era antes y qué cambió en sus primeras semanas con el plan.
Quieres estar cerca de Dios. Lo que te falta es una hora libre, y lo que te sobra es esa vocecita que repite que otra vez le fallaste.
Empiezas un lunes decidida, con tu café y tu versículo, y para el jueves la Biblia ya está en la mesita de noche, debajo de recibos y cuadernos del colegio.
Abriste en Génesis con la idea de leerla completa y te quedaste en Levítico, entre sacrificios y genealogías que nadie te explicó.
Por fin te sientas en silencio y justo ahí llora el bebé o suena el teléfono del trabajo.
Tenías una app que te ayudaba, hasta que el audio del devocional empezó a cobrarse y la borraste.
Te acuestas con la sensación de que Dios quedó de último en tu lista, otra vez.
Lo más pesado llega después. La culpa no te acerca a Dios. Mientras más te preocupa hacerlo bien, más le sacas la vuelta a la Biblia, igual que dejas sin abrir el correo que sabes que trae un reclamo.
Ese círculo tiene salida, y cabe en 10 minutos.
Seguro lo intentaste por varios caminos. Todos medían tu relación con Dios como una tarjeta de puntos, y una tarjeta así se rompe con un solo día en blanco.
Por eso armé otro camino: 30 páginas de 10 minutos, escritas en español de hoy, con un plan de rescate para el día que fallas y un pago único de $12 que no se renueva nunca.
Una planta crece mejor con un vaso de agua cada mañana que con una cubeta el domingo. Por eso el plan te pide poco, todos los días, y no se rompe el día que se te olvida.
La guía de inicio, las 30 páginas diarias con su oración escrita, el tracker de 30 días y el plan de rescate, para que cada día sepas qué leer y qué decirle a Dios.
Te ubica en qué parte de la Biblia estás leyendo y te aclara palabras como gracia o pacto en una línea.
Un diario guiado para tu celular, con una pregunta por día y tus propias palabras, para cerrar tu tiempo con la sensación de haber conversado con Él.
Lo bonito de vivir la fe acompañada, contado sin presión, para el día que tú quieras dar ese paso.
Todo esto podría costarte
$36 USD
Hoy solo
$12 USD,
pago único y sin mensualidades
Esta página no tiene contador ni cupos. Aun así, cada semana con la Biblia cerrada abrirla pesa un poco más, como esa llamada pendiente que se vuelve más difícil de hacer mientras más la aplazas.
El día 1 no te pide prepararte ni estudiar nada. Son 10 minutos y pueden ser hoy, cuando se duerman todos.
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Aquí va el testimonio de una mujer que siempre empezaba y lo dejaba: pídele que cuente cuántas veces lo intentó antes y qué fue distinto esta vez.
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Aquí va el testimonio de una mamá con hijos pequeños: pídele que cuente en qué momento del día encontró sus 10 minutos.
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Aquí va el testimonio de una mujer que sentía que no entendía la Biblia: pídele que cuente cómo le ayudaron las explicaciones de 3 minutos y el mapa.
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Aquí va el testimonio de una mujer que falló algunos días: pídele que cuente cómo usó el plan de rescate para retomar.
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Aquí va el testimonio de una emprendedora o dueña de negocio con la agenda llena: pídele que cuente cómo encajó el plan en su día.
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Aquí va el testimonio de una mujer que no se consideraba religiosa: pídele que cuente cómo vivió su tiempo con Dios como una relación.
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Aquí va el testimonio de una mujer que pasaba por un momento difícil: pídele que cuente cómo se sintió acompañada durante esos días.
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Aquí va el testimonio de una mujer que dejó una app de suscripción: pídele que cuente qué le pareció pagar una sola vez.
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Aquí va el testimonio de una mujer que usó las 30 preguntas del Bono 2: pídele que cuente cómo cambió su forma de hablar con Dios.
Soy mamá, esposa, hija, amiga, profesional y emprendedora. Sé lo que es llevar todo eso a la vez y he atravesado muchos procesos personales y etapas que me cambiaron.
Mi relación con Dios es el centro de mi vida. Tengo mi espacio devocional, y en medio de los desafíos aprendí a buscarlo y a soltar el control, para seguir creciendo con fe y propósito.
Creé este plan para acompañar a mujeres que, como yo, llevan muchas responsabilidades y quieren equilibrio y claridad sin desconectarse de sí mismas ni de Dios. Lo construí desde mi propia experiencia.
Antes de querer ser buena en tu trabajo, en tus relaciones y contigo misma, necesitas tener tu centro y un lugar a donde regresar cuando dudes. Estos 30 días son para que encuentres el tuyo.
Haz los primeros 7 días. Si sientes que esto no es para ti, pides tu reembolso y te devuelvo el 100% de tu dinero, sin preguntas. Sin culpa, también aquí.
Tú eliges la hora: antes del café, en la fila del colegio o con la casa ya dormida. Si prefieres escucharlo en el camino, puedes sumar los audios de 5 minutos al pagar.
Porque el plan trae un rescate para el día que fallas. Un día perdido no te devuelve al día 1. Retomas donde ibas.
Sí. Cada día trae un solo versículo y una explicación de 3 minutos en español de hoy, y el Bono 1 te da el mapa para ubicarte.
No. Pagas $12 USD una sola vez y el PDF es tuyo para siempre.
Sí. Para empezar no necesitas pertenecer a ninguna iglesia. Es para conocer a Jesús 10 minutos al día, empieces desde donde empieces.
Nadie te va a pedir nada. Este plan es entre tú y Dios. El Bono 3 te cuenta lo bonito de vivir la fe en comunidad, por si un día quieres acercarte a tu ritmo.
Los versículos van en una traducción de español actual, y cada uno trae su explicación.
Todo por $12 USD, pago único. Diez minutos al día y un lugar a donde regresar cuando dudes, empezando esta noche.
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Aquí va el testimonio de una mujer que terminó sus 30 días: pídele que cuente cómo sigue hoy su tiempo con Dios.